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En estos tiempos de crisis una empresa en quiebra puede, ante la imposibilidad de hacer frente a sus deudas por falta de liquidez o de efectivo, presentar de forma voluntaria un procedimiento de concurso de acreedores (el antíguamente llamado suspensión de pagos).
Si bien, la situación más habitual es que sean los mismos acreedores, por propia iniciativa, los que soliciten el inicio del procedimiento de concurso.
Esta situación, sobre todo si se quiere vender la empresa, seguramente no sea la deseable, por lo que es aconsejable hacer lo posible para evitar un concurso de acreedores que acabe en el cierre de la empresa.
Dado que una vez que comienza el procedimiento concursal es posible que la empresa acabe por liquidarse, si esta no es la situación a la que queremos llegar, lo mejor es ejecutar las medidas adecuadas para que no se inicie el proceso.
En la primera fase del proceso concursal se busca el acuerdo entre las partes para determinar como hacer frente a los impagos. Evaluando los activos y sobre todo el patrimonio disponible, se estudiará la mejor manera de que la empresa pueda seguir con su actividad al tiempo que hace frente a sus obligaciones financieras.
La solución más habitual es la de realizar una ampliación de capital para que la pyme presente una situación de liquidez que impida que esta sea liquidada.
El principal escollo para llevar a buen puerto esta solución es el encontrar inversores interesados en participar en una empresa que no atraviesa por su mejor momento.
Existen otras fórmulas aplicables, como el pago de la deuda con participaciones de la empresa, o el 'pago en especias', es decir, en productos o servicios que produzca la propia empresa, siempre y cuando sean del interés del acreedor. El aplazamiento de los pagos, aplicando un interés por la demora, es otro de los métodos que se pueden negociar, si bien todos ellos estarán supeditados a un plan de viabilidad empresarial que garantice a los acreedores su objetivo: el cobro de sus impagos.
Para solventar con mayores garantías esta situación el empresario puede acudir a empresas especializadas que se encargarán de todas estas cuestiones. Desde InverBAC recomendamos recurrir a ellas, y ofrecemos nuestros profesionales experimentados en la reflotación de empresas en crisis, o si se diera el caso, en la liquidación de la empresa de la forma que el empresario no comprometa su patrimonio personal. |